El futuro del cine, la 3ª Dimensión
Uno de los principios básicos no escritos para crear un blog digno es hablar de lo que uno conoce así que elimina de tu mente todas las entradas anteriores de Onocentauros (jejeje) y sigue leyendo.
Voy a tratar de analizar detenidamente el pasado, el presente y el futuro del mundo del cine, desde el punto de vista de la exhibición. Es un tema apasionante y necesitaré al menos dos post para hacer un trabajo completo. En la entrada de hoy trataremos el pasado y el presente del cine, y veremos temas que considero necesario conocer para tener una visión relativamente amplia de lo que será el futuro del cine tridimensional, asunto que veremos en un segundo post.
Actualmente la mayoría de cines están equipados con proyectores para películas en formato de 35 milímetros de ancho (reconocida como la medida estándar internacional en 1909). Estos proyectores siguen los mismos principios básicos de los primeros cinematógrafos inventados por los Hermanos Lumière en 1894.
La máquina proyecta, a intervalos regulares de pocas centésimas de segundo, un haz de luz sobre los fotogramas de una película. El paso de 24 fotogramas por segundo hace que percibamos un movimiento continuo debido a dos características de nuestra percepción muy relacionadas entre si:
- El Fenómeno Phi es una ilusión óptica fruto de nuestro cerebro, que hace que percibamos un movimiento continuo donde hay una sucesión de imágenes. Por decirlo de alguna manera, nos inventamos lo que falta de la secuencia. Ejemplo:
- La persistencia retiniana es la responsable de que una imagen permanezca un breve instante en nuestra retina para que podamos almacenarla y relacionarla con la siguiente imagen.
Los proyectores de la mayoría de los cines comerciales proyectan a una frecuencia de 24 imágenes por segundo. Esta velocidad se eligió por:
- Razones técnicas: es la frecuencia más baja posible sin que se pierda la sensación de ver movimientos y escuchar sonidos reales.
- Razones financieras: cuánto menor sea la frecuencia menor será el tamaño de la película. Recordemos una película de hora y media está formada por 129.600 fotogramas, ¡lo que equivale a más de 2 kilómetros de cinta!
90 minutos = 90 x 60 = 5400 segundos
5400 segundos ==== 5400 x 24 = 129600 fotogramas
En el siguiente vídeo podrás ver una cabina de cine, distintos proyectores y el proceso de enhebrado de una película en el proyector y en los platos:
Como puedes ver existen multitud de proyectores, aunque el más usado es el Modelo Victoria 5 (foto) de la marca Cinemecánica junto con los Christie, Kinoton, y Prevost,
La historia del cine 3D se desarrolló a lo largo de todo el pasado siglo. La primera proyección en 3D se realizó en 1915 e incluía tres cortometrajes. Las primeras películas tridimensionales con fines comerciales en color fueron "Bwana Devil" en 1952 y "Los crímenes en el museo de cera" en 1953 (ésta última dirigida por André de Toth, director húngaro que nunca llegó a ver el efecto 3D de su película porque le faltaba un ojo)
El cine supuso, desde sus inicios, una lucha constante de los ingenieros por representar la realidad en tres dimensiones en una pantalla bidimensional. La adaptación evolutiva
quiso que el ser humano gozase de visión binocular. Esto significa que nuestro cerebro crea imágenes virtuales tridimensionales “mejoradas” sumando las imágenes que vienen de cada ojo. De esta forma podemos calcular las distancias más exactamente,
El cine en 3D aúna elementos tecnológicos y biológicos para conseguir la ansiada tercera dimensión en una pantalla plana.
Para ello se usan unas gafas que muestran imágenes diferentes a cada ojo y se espera que el cerebro recree una única imagen tridimensional. En un principio estas gafas cubrían un ojo con un celofán semitransparente de color rojo y el otro con uno de color verde o azul (fotos de gafas 3d). A través del celofán rojo, el blanco lo vemos rojo, el verde lo vemos casi negro, y el resto de los colores se ve modificado de una manera más o menos análoga. De esta forma, con un celofán rojo hacemos desaparecer los elementos rojos de una imagen. Con un cristal verde pasaría algo parecido, pero desaparecerían los elementos verdes. el resto de los colores se ve más o menos igual. La película estaría formada por dos imágenes superpuestas y separadas ligeramente en horizontal, una roja y otra verde. Sin gafas se vería como la foto de la abajo pero con ellas se vería una imagen completa en 3D.
El sistema del filtro cromático en las gafas tenía un importante inconveniente: tras dos horas de proyección solía producir dolor de cabeza y náuseas en muchos espectadores a causa de la mala sincronización.
Pero en los años noventa del pasado siglo el sistema de una empresa canadiense revoluciona la industria cinematográfica se denominó el sistema....
Lo veremos en la segunda entrega de este post.
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